HISTORIA PASTELERÍA DOÑA CATA

Con el tiempo se ha ido perfeccionando una tradición familiar, que ya se extiende por más de 50 años…Todo comienza en la década del 40, cuando con aromas y ambiente sencillo y coloquial, se van haciendo realidad las recetas repetidas año tras año, una y otra vez en las manos de los bisabuelos de la actual generación, venidos desde la lejana España y cuyas preciadas formas y modos de realizar pasteles y dulces, perduran hasta hoy, en especial por el trabajo desplegado por Doña Cata y su compañero de toda la vida, Don Juan.

Destacable dentro de nuestra historia, es el desempeño abnegado de un cuerpo humano que se ha mantenido en el tiempo, marcando un estilo de trabajo que se condice con lo que somos y ofrecemos.

Pero es sólo gracias a ustedes, que se puede contar lo anterior, porque ha sido también por ustedes que esta tradición ha traspasado con bastante esfuerzo los límites que impone el tiempo, para así poderles ofrecer siempre productos sanos y naturales de primera calidad, los que se elaboran con materias primas de un nivel que concorda con lo que nuestro profesionalismo nos exige, para que puedan llegar a su mesa todos esos bocados caseros y artesanales, todo ello junto a un cierto aire de calidez y sencillez que rodea a su salón de Té (Ñuñoa.), dos características que forman su sello distintivo y que por ellos hacen que usted pueda sentirse como en casa.

Es el objetivo que hace años nos inspira; un modelo anhelado que busca la perfección, y que no puede dejar fuera la tecnología, la infraestructura y la higiene, así como tampoco la cordialidad y dedicación que ustedes se merecen.